Por Efrain Javier
Nadie se imaginó que la mañana del sábado y la noche del domingo 24 y 25 de agosto serían los últimos días del general Guillermo de la maza y el raso miembro de su escolta Ramón Figueroa, ni siquiera ellos hombres de combate pensaron jamás que caerían abatido de tal manera.
Ramón salió de su casa ese sábado muy temprano en la mañana, se despidió de su esposa y su hija y le dijo “cuando venga iremos al cine, ya que voy a ganarme un buen dinero”, la felicidad era tan grande que su sonrisa competía con los rayos del sol.
Llegó temprano a su trabajo a encontrarse con su superior, el general De la maza, empezaron la faena como todos los días, dispuesto a darle duro al trabajo, ya que el mismo era urgente y lo estaban esperando.
Lo que nunca se imaginaron el general y el raso era que sus horas estaban contadas y no por la premura del trabajo, sino por lo que el destino le tenía preparado, Ramón hombre de buen comer, no se preocupó por almorzar a la hora acostumbrada, ni el sábado y mucho menos el domingo, sólo pensaba en el dinerito que se ganaría y lo bien que lo pasaría con su niña de tres años y su joven esposa.
Por su lado el general Guillermo De la Maza, hombre bonachón y de familia, nunca fue abusador y siempre muy cumplidor en sus funciones algo muy anómalo para un hombre de arma, y más para la época que hizo carrera militar en los 12 años de Joaquín Balaguer.
El general siempre prefirió que lo llamaran por su nombre de pila, Guillermo, así era él de buena gente, jugador de dominó y tomador de tragos con su amigos, buen conversador y lector voraz de novela épica.
Ese sábado Guillermo esperó a su subalterno con la tranquilidad acostumbrada, no era hombre de presión y ya sabía en que invertiría el dinero ganado, se soñaba manejando aquel flamante carro que traía en la cabeza hacia varios meses, se dijo: “eso es lo que yo necesito un BMW serie 5, ese vehículo es digno de mi rango pensó hacia su adentro.
Cuando Ramón llegó ya Guillermo tenía el terreno preparado, cada cosa en su lugar para no perder tiempo, Figueroa se reportó a las ocho de la mañana, se saludó con la formalidad que amerita la autoridad de un raso hacia un general, e inmediatamente se abrazaron como los dos amigos que eran fuera del trabajo.
Se dividieron el trabajo en partes iguales y comenzaron la tarea, jamás sospecharon que nunca más verían sus seres querido, no se imaginaron que ese fin de semana era el último de su vida, y quizá por eso entre faena y faena, se divertían y se hacían cuentos y chistes y de vez en cuando llamaban a su familiares y les recordaban que pronto estarían con ellos que era cosas de dos días.
Pero como dice un viejo adagio el enemigo no duerme y siempre esta al acecho, era un adversario silente y astuto le dieron seguimiento y aguardaron hasta el domingo, como el tigre espera a su presa, hasta que estuvieran listo cansado sin fuerza para correr ni defenderse, fue algo tramado hasta el último momento, no hubo errores, todo fue calculado como el mejor de los estrategas.
Ese sábado almorzaron tarde e igual cenaron a destiempo, sólo pensaban en terminar la faena antes del lunes, pues tenían otros compromisos, y así sucedió, eran hombre de no rendirse en la faena, acostumbrados a la lluvia y al candente sol, eran anfibios de mar y tierra, y si había que volar, no dudo que lo hicieran.
Ya muy tarde en la noche del domingo cuando los dos estaban exhaustos y habían terminado todas sus tareas se dispusieron a salir para marchar hacia sus hogares, con la esperanza de que el lunes tendrían dinero constante y sonante, pero nunca se imaginaron que no verían el lunes y mucho menos el dinero ofrecido.
Fue un ataque sorpresa que no le dio tiempo a nada, no hubo piedad ni misericordia, nadie tuvo clemencia, los dos quedaron irreconocibles, tomaron todo lo hecho y realizado, tan solo por no pagarle.
Y nadie pensó en sus familiares, en la esposa y la pequeña hija del raso Ramón Figueroa y mucho menos en los hijos y nietos del general, en el dolor que le dejaron a sus seres queridos.
Si el general y el raso se hubiesen imaginado que por realizar un trabajo iban a encontrar la muerte, a lo mejor se hubiesen quedado en sus casas disfrutando de sus familiares y amigos.
En Paz Descansen
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Por favor no dejar mensajes insultantes.