lunes, 17 de noviembre de 2008

En pleito de marido y mujer que nadie se meta Por: Efrain Javier

SANTO DOMINGO.- Pasaban de las 5 de la tarde cuando irrumpió en la cocina la matrona de la casa como alma que lleva el diablo, azotó un vaso desde la puerta que fue a parar al fondo de la pared y se partió como en mil pedazo, todos se quedaron atónitos, nadie habló, ni articuló movimiento alguno, sólo atinaron a mirarla y ver como resoplaba la nariz cual potra salvaje y al instante reclamó, ¿quién diablo se comió la comida del patrón?, que hacía tres días no iba a la casa.
Todos se miraron como buscando un culpable, alguien que cargara con la culpa y la rabia de la doña, nadie querría estar en ese pellejo y de repente entró en la cocina el flaco haitiano Bob con la boca llena de grasa, y todos los acusaron con sus miradas, él no sabía que pasaba, pero se imaginó que era algo muy malo, pues la cocina era lugar de alegría y bullicio aunque estuviera allí la señora de la casa.
¡Tú! Grito la doña y Bob tembló como si escuchara un trueno de esos inesperados en época de sequía y solo atinó a decir, -yo, - que yo señola, -tú fuiste y no te niegues desgraciado, - qué yo, riposto el haitiano, y le dijo ella -el que se comió las comidas del señor de la casa, Bob balbuceo algunas palabras y cuando pudo sobreponerse de la acusación dijo: -y dondé cabé to sa comida a mí, - no ve que to seco como un lombrí.
La señora reflexionó un poco y miró a su alrededor como buscando una prueba de algún culpable. En realidad no era si la comida se la habían comido, sino que esa era la prueba de que el patrón de la casa tenía tres días sin ir a la hacienda, y como prueba la doña le iba guardando todas las comidas del medio día junto con las cenas, para más luego hacerle las reclamaciones correspondientes y al mismo tiempo irle lanzando cada uno de los platos que estaban en la mesa con los alimentos de cada día.
Todos en la cocina, incluso el haitiano Bob, sabían quién fue el autor de la desaparición de la comida, pero nadie se iba arriesgar a dar tal información, pues como dice el dicho, "en boca cerrada no entra mosca".
Lo que nunca imaginó la doña era que el don había llegado muy de madrugada ese día y conociendo la costumbre de su esposa limpió toda la mesa y las comidas fueron a dar a las pocilgas y los platos lavados y guardados por el mismo señor de la casa. Mas luego, se dirigió hacia la siembra a supervisar el trabajo realizado por los obreros, que en sus pequeñas vacaciones había descuidado, y de paso, ver como estaban los animales de la finca.
La señora seguía en la cocina indagando con la mirada quién sería el culpable de aquella tropelía, la respiración ahora era más lenta y había un aíre de más confianza y tranquilidad entre los empleados que se encontraban allí, volvió a preguntar en tono más suave y dulce, como el de una madre que le pregunta a su pequeño, quién cometió la travesura dándole la seguridad de que no habrá represalia.
En eso entro el señor de la casa a la cocina, la mujer no se percató de la entrada de su marido, los empleados seguían callado y la doña hasta recompensa ofreció, los obreros miraban al patrón que lentamente se iba acercando a su mujer, cuando estaba bastante cerca de ella la abrazo lentamente con la mano derecha por el cuello y con la izquierda le acarició las nalgas a lo que correspondió con una pequeña sonrisa y diciéndole: dónde te habías metido, a lo que el respondió: asuntos de trabajo, la sacó de la cocina, le hizo una seña a los trabajadores como de agradecimiento por no hablar y se dirigió hacía su aposento besando y acariciando a lo que antes era una potra salvaje convertida en una mansa palomita.
En la cocina todos se volvieron a mirar y como si fuera un coro con mucho ensayo para una gran obra, estallaron en una sola carcajada y se escuchó la voz de Bob el haitiano cuando dijo: e que en pleita de malio y mujé nadié pue mete.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Por el triunfo de Barack Obama

Muchas han sido las vicisitudes por la que ha pasado el negro desde que fue robado de su casa en África, muchas luchas se han librado por las libertades de los negros, desde los 27 años de prisión de Nelson Mandela y que bueno que este viera el triunfo de Barack Obama en los Estados Unidos.
No fueron uno ni dos los negros que ofrendaron su vida por la libertad de nuestra raza, ni hay suficiente espacio para colocar todos sus nombres tanto de hombres como mujeres, pero parece que el sueño de Luther King más temprano que tarde se hará realidad y en honor a todos nuestro antepasado y a la Vitoria Barack Obama, aquí le dejo parte del discurso pronunciado por King El 28 de agosto de 1963 Martin Luther King "Yo tengo un sueño" en los escalones del monumento a Lincoln en Washington
El sueño
Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales.
Yo tengo un sueño que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.
Yo tengo un sueño que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.
Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter.
¡Yo tengo un sueño hoy!
Yo tengo un sueño que un día, allá en Alabama, con sus racistas despiadados, con un gobernador cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Alabama pequeños niños negros y pequeñas niñas negras serán capaces de unir sus manos con pequeños niños blancos y niñas blancas como hermanos y hermanas.
¡Yo tengo un sueño hoy!
Yo tengo un sueño que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada, y toda la carne la verá al unísono.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que regresaré al sur. Con esta fe seremos capaces de esculpir de la montaña de la desesperación una piedra de esperanza.
Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres.
Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: "Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera, dejen resonar la libertad". Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad.
Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Nueva Hampshire. Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Nueva York. Dejen resonar la libertad desde los Alleghenies de Pennsylvania! Dejen resonar la libertad desde los picos nevados de Colorado. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de California. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de Georgia. Dejen resonar la libertad de la montaña Lookout de Tennessee. Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada topera de Mississippi, desde cada ladera, dejen resonar la libertad!
Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo espiritual negro: "¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!"