SANTO DOMINGO.- Pasaban de las 5 de la tarde cuando irrumpió en la cocina la matrona de la casa como alma que lleva el diablo, azotó un vaso desde la puerta que fue a parar al fondo de la pared y se partió como en mil pedazo, todos se quedaron atónitos, nadie habló, ni articuló movimiento alguno, sólo atinaron a mirarla y ver como resoplaba la nariz cual potra salvaje y al instante reclamó, ¿quién diablo se comió la comida del patrón?, que hacía tres días no iba a la casa.
Todos se miraron como buscando un culpable, alguien que cargara con la culpa y la rabia de la doña, nadie querría estar en ese pellejo y de repente entró en la cocina el flaco haitiano Bob con la boca llena de grasa, y todos los acusaron con sus miradas, él no sabía que pasaba, pero se imaginó que era algo muy malo, pues la cocina era lugar de alegría y bullicio aunque estuviera allí la señora de la casa.
¡Tú! Grito la doña y Bob tembló como si escuchara un trueno de esos inesperados en época de sequía y solo atinó a decir, -yo, - que yo señola, -tú fuiste y no te niegues desgraciado, - qué yo, riposto el haitiano, y le dijo ella -el que se comió las comidas del señor de la casa, Bob balbuceo algunas palabras y cuando pudo sobreponerse de la acusación dijo: -y dondé cabé to sa comida a mí, - no ve que to seco como un lombrí.
La señora reflexionó un poco y miró a su alrededor como buscando una prueba de algún culpable. En realidad no era si la comida se la habían comido, sino que esa era la prueba de que el patrón de la casa tenía tres días sin ir a la hacienda, y como prueba la doña le iba guardando todas las comidas del medio día junto con las cenas, para más luego hacerle las reclamaciones correspondientes y al mismo tiempo irle lanzando cada uno de los platos que estaban en la mesa con los alimentos de cada día.
Todos en la cocina, incluso el haitiano Bob, sabían quién fue el autor de la desaparición de la comida, pero nadie se iba arriesgar a dar tal información, pues como dice el dicho, "en boca cerrada no entra mosca".
Lo que nunca imaginó la doña era que el don había llegado muy de madrugada ese día y conociendo la costumbre de su esposa limpió toda la mesa y las comidas fueron a dar a las pocilgas y los platos lavados y guardados por el mismo señor de la casa. Mas luego, se dirigió hacia la siembra a supervisar el trabajo realizado por los obreros, que en sus pequeñas vacaciones había descuidado, y de paso, ver como estaban los animales de la finca.
La señora seguía en la cocina indagando con la mirada quién sería el culpable de aquella tropelía, la respiración ahora era más lenta y había un aíre de más confianza y tranquilidad entre los empleados que se encontraban allí, volvió a preguntar en tono más suave y dulce, como el de una madre que le pregunta a su pequeño, quién cometió la travesura dándole la seguridad de que no habrá represalia.
En eso entro el señor de la casa a la cocina, la mujer no se percató de la entrada de su marido, los empleados seguían callado y la doña hasta recompensa ofreció, los obreros miraban al patrón que lentamente se iba acercando a su mujer, cuando estaba bastante cerca de ella la abrazo lentamente con la mano derecha por el cuello y con la izquierda le acarició las nalgas a lo que correspondió con una pequeña sonrisa y diciéndole: dónde te habías metido, a lo que el respondió: asuntos de trabajo, la sacó de la cocina, le hizo una seña a los trabajadores como de agradecimiento por no hablar y se dirigió hacía su aposento besando y acariciando a lo que antes era una potra salvaje convertida en una mansa palomita.
En la cocina todos se volvieron a mirar y como si fuera un coro con mucho ensayo para una gran obra, estallaron en una sola carcajada y se escuchó la voz de Bob el haitiano cuando dijo: e que en pleita de malio y mujé nadié pue mete.
Esta página está destinada a decir cosas muy poco común y para ayudar a crecer la cultura en general, no tenemos temas favoritos, sino que todo lo escrito cabe aquí, siempre y cuando sea en bienestar de la humanidad y nunca para maltratar a nuestros semejantes. Esta página es para nosotros y los que se parecen a nosotros.
lunes, 17 de noviembre de 2008
En pleito de marido y mujer que nadie se meta Por: Efrain Javier
Publicadas por
A media voz
a la/s
12:15 p. m.
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