Por Manuel Salazar
La política electoral del Miuca- Acción por el Cambio ha recibido muchos apoyos y como es natural, aunque menos, también sus críticas.
Me confirmo en la táctica que impulsamos y que termina el 16 de mayo; y como revolucionario escucho parte de esas críticas, y otras las matizo.
Hemos recibido críticas apoyadas en reflexiones teóricas, políticas y de sentido común, ante las cuales uno tiene necesariamente que tomar nota de las mismas, y esperar que termine la coyuntura para reflexionarlas a fondo y sacar las conclusiones que mejor cuadren al propósito de continuar impulsando el proceso hacia un cambio progresista y ulteriormente revolucionario en el país.
Desde el 17 de mayo, el Partido Comunista del Trabajo inicia la reflexión hacia su Séptimo Congreso, y esas opiniones críticas serán insumo necesario en las discusiones internas y semiabiertas que se mantendrán por unos cuatro meses.
Dentro de esas críticas y previsiones bien orientadas y mejor intencionadas, con el perdón por las omisiones, destaco las de Angel Pichardo, Jorge Cáffaro, Luís Salazar, Juan Miguel Pérez, Alfonso Torres, Hecmilio Galván, las de los dirigentes de la Unidad del Pueblo, entre otros y otras.
Aunque con modulaciones, incluso tomo nota de las críticas de Narciso Isa Conde.
Otras pretendidas críticas, vienen de diletantes sin resultados prácticos, oficiantes de la palabra y acentuado espíritu faccioso.
Hay otras, de gente con alma contrahecha como diría el Quijote, porque en la política y la opinión pública, como en el mundo, también ha de haber toda clase de especie.
En cualquier caso, para estos últimos va la actitud aconsejada por la urbanidad, o del derecho usual, como le decían antes.
Me confirmo en la táctica que impulsamos y que termina el 16 de mayo; y como revolucionario escucho parte de esas críticas, y otras las matizo.
Hemos recibido críticas apoyadas en reflexiones teóricas, políticas y de sentido común, ante las cuales uno tiene necesariamente que tomar nota de las mismas, y esperar que termine la coyuntura para reflexionarlas a fondo y sacar las conclusiones que mejor cuadren al propósito de continuar impulsando el proceso hacia un cambio progresista y ulteriormente revolucionario en el país.
Desde el 17 de mayo, el Partido Comunista del Trabajo inicia la reflexión hacia su Séptimo Congreso, y esas opiniones críticas serán insumo necesario en las discusiones internas y semiabiertas que se mantendrán por unos cuatro meses.
Dentro de esas críticas y previsiones bien orientadas y mejor intencionadas, con el perdón por las omisiones, destaco las de Angel Pichardo, Jorge Cáffaro, Luís Salazar, Juan Miguel Pérez, Alfonso Torres, Hecmilio Galván, las de los dirigentes de la Unidad del Pueblo, entre otros y otras.
Aunque con modulaciones, incluso tomo nota de las críticas de Narciso Isa Conde.
Otras pretendidas críticas, vienen de diletantes sin resultados prácticos, oficiantes de la palabra y acentuado espíritu faccioso.
Hay otras, de gente con alma contrahecha como diría el Quijote, porque en la política y la opinión pública, como en el mundo, también ha de haber toda clase de especie.
En cualquier caso, para estos últimos va la actitud aconsejada por la urbanidad, o del derecho usual, como le decían antes.
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