En los últimos tiempos en el país se han invertido cuantiosas cantidades de dinero en campaña publicitarias y de relaciones públicas para proteger y defender a nuestros niños.
Y no esta demás decir que solo se vez por la televisión, se escuchan en la radio, a través de la red y en algunos periódicos y revistas especializada en el área.
Y no esta demás decir que solo se vez por la televisión, se escuchan en la radio, a través de la red y en algunos periódicos y revistas especializada en el área.
Pero la cotidianidad, la realidad de la calle me dice otra cosa, el pasado 22 de febrero de este año 2011, a las 8:30 de la noche frente a mega centro de la zona oriental, me tope con un pequeñín de unos seis años de edad, de piel morena clara o de color “indio” como decimos los dominicanos, de cabellos finos o “buenos”, de una estatura que apenas alcanzaba los cristales de los vehículos que trataba limpiar.
La impresión que tuve al ver aquellas indefensas criaturas trabajando a esa hora de la noche, me pregunte será que solo yo lo veía, cuando él llego a mi vehículo le pregunte su nombre, me dijo que Víctor Manuel, su edad y me respondió que seis, le cuestiones que con quién andaba y me dijo con un hermano que por lo visto no estaba cerca y también me dijo que vivía en los Tres Brazos (un Barrio pobre de la zona oriental).
En ese momento me pregunte cuanta irresponsabilidad por de sus padres y de muchos padres que tienen a sus hijos mendigando en las calles de la república dominicana, ¿dónde están los padres de Víctor Manuel? Que lo dejan expuesto a tantas malicias y personas desaprensivas.
En el breve momento que estuvo interactuando con el infante me mostró sus manitas donde contenía el poco dinero que había recibido o ganado con su gran esfuerzo, eran treinta pesos en dos monedas una de 25 y otra de cinco pesos. Fue como una revelación de la traición de Judas a Jesús por treinta monedas, como si nuestra niñez fuera abandona y traicionada por nuestro Estado, si se le puede llamar Estado.
La integridad y seguridad de ese niño de nuestros niños de eso que a diario nos limpian los cristales en las avenidas de la ciudad, los que limpian zapatos, los y las que venden flores en la esquina vale 30 monedas o treintas pesos, para el caso lo mismo.
Y me pregunto y le pregunto a usted funcionario o funcionaria, electo o nombrado, ¿dónde están las autoridades responsables que tienen que velar por la buena salud mental y espiritual, por la seguridad de tantos Víctor Manuel que recorren la ciudad a diario, que duermen en las calles?
Al parecer este país no tiene dolientes ni nadie que le escriba, parece y es lo que nos han enseñado la “clase política” es que todas nuestras las soluciones están en los discursos de los candidatos.
