lunes, 29 de julio de 2013

Violencia de Género y Opinión Pública



Efraín Javier P.
Es la acción de los/las individuos (as) lo que da vida a las propiedades estructúrales de los sistemas políticos; así como estos últimos, a sus vez limitan las conductas individuales.”

Se ha debatido a través de la historia que no hay una definición acabada de opinión pública. Sin embargo se puede concluir que la opinión pública es uno de los elementos más importante dentro de las ciencias sociales, y que suele aplicarse en psicología, historia, sociología, política y en comunicaciones.

En las últimas semanas nuestra sociedad ha recibido con alarma una ola de asesinato de mujeres de manos de su pareja o de ex pareja, desde mujeres menores de edad hasta edad avanzada, estas informaciones se propagan como la pólvora cuando es tocada por el fuego.

Todos y todas nos escandalizamos, nos llenamos de rubor y de pena cada vez que recibimos esta infausta noticia, y es peor cuando nos enteramos a través de los mismos medios de comunicación que las victimas ahora mortales ya se habían querellado contra su victimario, y que los encargados y encargadas de velar por la seguridad de esas mujeres maltratada hicieron nada.

No basta con contar las víctimas, hay y debemos construir una cultura, una cadena de opinión pública, de abajo hacia arriba, de bloque en bloque como los albañiles, hasta armar una muralla o pared de resistencia para crear una ola de opinión en defensa de la vida y en especial de la vida de la mujer.

Hay que crear conciencia en torno al caso, desde un periodismo de opinión serio, nos basta con los editoriales, hay que hacer noticias, reportajes, programas de investigaciones; hay que publicar las denuncias y señalar a los agresores y sus víctimas, pero con objetividad, que no se quede en la simple denuncia, sino estructurar un plan encaminado en crear conciencia tanto para las agredidas como para un posible agresor.

Nuestras propuesta es crear una campaña propositiva contra la violencia hacia la mujer; y con las herramientas de la opinión pública empoderar a las sobrevivientes, a las que han sido víctimas y a las víctimas.

Debemos dejar el miedo y propugnar por endurecer las leyes cuando se trate de violencia doméstica y de género, no basta con lamentarnos, y con pasar el día triste por una mala noticia en los medios de comunicación, es hora de dar el frente y afrontar el problema, no para divulgarlo y que los demás crean que es una promoción para seguir asesinando nuestras mujeres, sino para la toma de conciencia de que la próxima víctima puede ser tu hermana, tu amiga, tu madre, tu hija o quizás tu novia.

Debemos recordar que la violencia es un problema social. La violencia es un problema de tres o más; la víctima, el victimario y los testigos, un cuarto somos ser los comunicadores sociales receptores de las denuncias y de las malas noticias.

Es por esta razón que, los hacedores de opinión pública debemos crear una conciencia tanto al Estado como a sus actores, los que aplican las políticas a seguir, para que entiendan que no es como dice el refrán aquel, de que “en pleito de marido y mujer nadie se mete”. Ya no es así. Hay que proteger a las víctimas, y en este caso, especialmente a las mujeres, sea cual sea el tipo de violencia que esté recibiendo, hay que ponerle atención a las querellas de las mujeres.

Tenemos que preguntarnos ¿Qué pasa en la Familia, qué está haciendo ese núcleo tan importante de la sociedad?, ¿cuál es el concepto de pareja que tenemos hoy? Porque no es posible que dos seres que hayan estados alguna vez enamorado uno se sienta con el derecho de quitarle la vida al otro.

Insisto en que nuestro periodismo en torno a este tema debe dar un giro de 360 grados para que a través de nuestros escritos, opiniones o denuncia, se realice una labor sin desmayo de una verdadera toma de conciencia en todos los sectores de la sociedad, desde el más humilde de los ciudadanos (as), hasta el encargado de dirigir la nación.

Hay que sumar opiniones y voluntades en torno al tema y hacer conciencia para crear debates, para que haya un interés público en torno a esta problemática, es buscar la forma de tener una ciudadanía, que se sienta parte del problema y se sume para buscarle una solución a algo que afea nuestro entorno.

Se quiera o no, o quizás para algunas personas suene feo el concepto de ideologizar este tema de violencia intrafamiliar, pero creo que no hay otra manera de evitar tanta muerte, tantos hogares rotos, tantas vidas perdidas.
Acaso se han puesto a pensar que pasa cuando un hombre le quita la vida a su compañera o a la que en algún momento fue su compañera, igual al revés cuando una mujer le quita la vida a un hombre, pero como lo común es el varón a la mujer.

¿Qué pasa con los niños de esas parejas?, con su madre muerta y el padre en la cárcel, ¿qué pasa con los familiares, que había un vínculo primario, de amistad, de compadreo, camaradería y de compartir? un sin número de cosas, solo por la vinculación de dos. Qué decir de los amigos comunes, de los vecinos, de los compañeros de trabajos; es decir, es toda una red de trastorno que queda alrededor de estos hechos lamentables.

Asimismo, de esa misma manera tenemos que procurar, a través de los medios de comunicación, la forma de crear una cultura de paz para evitar este tipo de violencia.

Es nuestro deber hacer que las elites políticas se interesen por el tema para que, desde sus espacios, hagan variar la conducta de los colectivos. Es necesarios empujar para que los grupos de presión formulen y defiendan políticas alternativas en torno al tema, no debemos seguir creyendo que se trata de algo simple o parte de la cotidianidad.

Es decir, que cada ciudadano/ciudadana reflexione en torno a esta cuestión de la violencia, y aunque sea en menor medida participen para persuadir y actuar dentro del plan escogido para hacer un alto en el camino que ha llevado a tantas de nuestras madres, amigas, hermanas, hijas, novias y esposas a la tumba.

Sé que lo tratado en estas páginas no es tarea fácil, es un problema de educación, es un problema de vincular en especial a los medios masivos, para que esta de una manera clara y precisa empodere a la población. Es la tarea de hacer cambiar las políticas existentes hasta el momento, para tratar el tema desde otra óptica, que las leyes sean diferentes, que se apliquen y se hagan cumplir. Cuando se trate de violencia doméstica, que no se vea como algo común, o como parte del diario vivir… porque no lo es.